Learning to thrive in the new life Jesus offers us – 2 Corinthians 5:16-17

Género en el Génesis 1

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Genesis 1

 

Muchos cristianos consideran  los primeros capítulos de Génesis como fundamentales para nuestro entendimiento  de la doctrina cristina. Estos capítulos contienen información importante acerca de la humanidad tanto masculina como femenina, y acerca de nuestro roles y de la relación con Dios.  En este artículo me concentraré en lo que Génesis 1 dice acerca de los hombre y mujeres, y que puede pasar cuando lo entendemos mal (por escuchar a los antiguos griegos en vez de a Dios)

En Génesis cap. 1 leemos que Dios tomo la tierra  que estaba vacía, oscura, inútil y fea. Y la convirtió en  algo hermoso y útil. El hizo la luz y  llenó la tierra  con plantas y animales, y Dios dijo que era bueno. Uno de los temas  fundamentales de Génesis 1 es que la creación de Dios es buena.

Lo más excelso de la creación de Dios: es el ser humano – nosotros.

En Génesis 1:26-28 leemos acerca de la creación de Dios y sus mandatos  a la humanidad.

 26Entonces Dios dijo: «Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, a nuestra semejanza, para que ejerzan poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y salvajes, y sobre los reptiles».

27De modo que Dios creó a los seres humanos a su imagen. Sí, a su imagen Dios los creó. Y Dios los creó hombre y mujer.

28Luego Dios los bendijo y les dijo: «Tengan muchos hijos, para que llenen toda la tierra, y la administren. Ustedes dominarán a los peces del mar, a las aves del cielo, y a todos los animales que hay en la tierra»

En estos pocos versículos vemos que ambos, hombre y mujer son:

~Creados por Dios
~Creados a la imagen y semejanza de Dios.
~Bendecidos por Dios.
~Comisionados para fructificar y multiplicarse (tener hijos)
~Gobernar sobre los animales
~Ser parte de la muy buena creación de Dios.

Lo que sigue, se refiere a algunos de estos aspectos de la humanidad.

Hombre y mujer son creados por Dios en su imagen y semejanza

Muchos teólogos cristianos en el pasado han declarado que solo el hombre estaba hecho a la imagen de Dios  y que la mujer sólo reflejaba esa imagen cuando se unía a un hombre.

Por ejemplo San Agustín (354 -430) un teólogo de gran influencia, escribió:

…La mujer unida a su esposo es la imagen de Dios, tanto como esa sustancia puede reflejar  una imagen; pero cuando está separada de su calidad de ayuda idónea, cuando se la considera a ella sola, entonces la mujer no es la imagen de Dios. Pero si consideramos al varón solo, el sí es la imagen de Dios total y completamente, del mismo modo cuando la mujer está unida al varón es una con él. (San Agustín, Acerca de la Trinidad. Libro 12 7.10)

No hay nada en los relatos bíblicos de la creación, sin embargo, que apoye la teoría de que el nivel de imagen de Dios que poseen las mujeres, sea menor que el del los hombres.

No sólo los teólogos del pasado entendieron mal esto. El mes pasado una mujer llamada Nadia me dejó en mi sitio web un comentario diciendo que solo el varón era la imagen y gloria de Dios. Ella estaba citando 1° Corintios 11:7 fuera de contexto (es muy importante leer el pasaje completo de 1 Corintios 11:2-16, y no solo los versículos de la primera mitad, porque en la segunda parte Pablo  se refiere  a las declaraciones anteriores dando un balance a este pasaje.

En Génesis 1, hombres y mujeres son creados por Dios y hechos a su imagen y semejanza. Ambos son bendecidos por Dios y comisionados por Dios para una tarea. Las mujeres no son menos que los hombres en cuanto a la imagen de Dios y su bendición. Más aún, ellas no necesitan un hombre mediador para escuchar a Dios.

Dios  habla  a los  hombres  y a las mujeres 

Dios les encomendó ser portadores de su imagen y también fructificar y multiplicarse. Algunos cristianos creen que Dios habla primeramente a los hombres y ellos son los sacerdotes del hogar (a pesar de que no haya versículos bíblicos que establezcan esto). Incluso sabemos por numerosos ejemplos en la biblia que Dios habla a las mujeres a menudo pasando por encima a maridos y padres. Dios continúa hablando a hombres y mujeres hoy. Dios puede incluso hablar a, o a través de, animales si Él lo elige así (Gén. 1:22; Núm. 22:28 y siguientes)

Hombre y mujer, co creadores de la reproducción 

La procreación es una es una responsabilidad conjunta (2). Cuando tratamos de adjudicar mayor responsabilidad a uno de los sexos, sea hombre o mujer, terminamos en una herejía.

Herejía 1: La prioridad de los hombres en la reproducción

Antes de que tuviéramos microscopios y conocimiento científicos modernos acerca de la reproducción, los hombres eran vistos como los responsables primarios para la procreación. Filósofos judíos y griegos escribieron acerca de la superioridad del varón en la procreación (3)

Aristóteles (300 A.C) dijo:

“Una mujer es un hombre infértil; (ella) es mujer (porque ella) carece de poder para producir semen”. Con sus repetidas aseveraciones de la inhabilidad de la mujer para producir semen, Aristóteles mostraba que la mujer era necesaria pero mucho menos “divina” que los hombres, ya que sólo el semen  era portador de vida. Aristóteles, Platón  y generaciones de científicos  creían que el semen contenía seres humanos en miniatura. La creencia de que los varones eran los engendradores de vida, proveyendo la semilla, y la mujer siendo sólo el “suelo”, posicionaba a las mujeres en un status inferior.

Translated from David J. Hamilton, “Daughters of Pandora” in Why not Women? Loren Cunningham and David J. Hamilton (Seattle: YWAM Publishing, 2000) p80.

En caso de que esté pensando qué tienen que ver la filosofía griega con el cristianismo, sepa que: Por muchos años, en muchas partes de Europa los clérigos recibieron una educación clásica que implicaba leer a Platón, etc. Y la primera iglesia se estableció dentro de una cultura  fuertemente influenciada por la cultura y el pensamiento griego. Estos griegos han dejado su marca en el cristianismo moderno.

Siglos más tarde, Tomas de Aquino (1200 DC) un filósofo y teólogo cristiano, quien tampoco tenía idea de cómo se produce realmente la reproducción, escribió:

…el poder activo de las generaciones pertenece al sexo masculino, y el poder pasivo a las mujeres…  la mujer es un error, una producción bastarda  del poder generador encerrado  en la semilla masculina, pero la producción perfecta es un semejante del sexo masculino. De esta manera la procreación de una mujer  surge de un defecto en esta fuerza activa.

Tomas de Aquino, Summa Teológica, Primera parte. Cuestión 92. Art. 1

Así, para Aquino si todo funcionaba a la perfección nacía un niño varón, pero si algo salía mal nacía una niña. La niña era un error de la naturaleza, un hombre mal formado.

En 1827 se descubrió que la mujer producía óvulos, y que el hombre y la mujer eran en realidad co-creadores. La mujer no era solamente una incubadora pasiva de la fuerza viviente masculina. Más recientemente se ha descubierto que las madres aportan mucho más material genético al nuevo bebé que los padres, y que los niños y niñas son, en igual nivel, descendientes tanto de las madres como de los padres. Estos descubrimientos tienen tremendas implicaciones sociológicas respecto de la dignidad de la mujer.

Herejía 2: La prioridad de las mujeres en la reproducción

Desde la Reforma ha habido un énfasis sobre la maternidad. Los Reformadores repudiaron todo lo relacionado con la Iglesia Católica Romana, incluyendo la vida monacal y el celibato, causando que algunos teólogos cristianos comenzaran a enseñar que la maternidad era el llamado más alto para las mujeres. Incluso hoy algunos pastores y profesores de seminarios, hacen énfasis en el rol de la madre en la procreación,  ignorando el rol de los padres y  han hecho una doctrina basada en un versículo del Nuevo Testamento que es realmente difícil de entender:  1 Timoteo 2:15

Jim Hamilton, un profesor de teología bíblica asociado al Seminario Bautista del Sur y pastor predicador de la Iglesia Bautista en los Estados Unidos ha declarado que “Toda mujer debe abrazar su rol como procreadoras de niños y si lo hacen el fe ellas serán salvas” (yo he escrito acerca de las declaraciones  de Jim aquí: “¿Qué debe hacer una mujer para ser salva?” y he escrito acerca de 1 Timoteo 2:15 aquí.)

La bendición y el mandamiento de multiplicarse en Génesis fueron dados tanto a los hombres como a las  mujeres. Sin embargo, todavía muchos cristianos establecen que la maternidad es el llamado más grande de una  mujer, pero casi nunca dicen que la paternidad es el llamado más importante para el varón. Creo que ser padres es una bendición maravillosa y una enorme responsabilidad. Amo ser madre, pero yo no estoy limitada a la maternidad. Muchos cristianos que exaltan las virtudes de la maternidad, parecen estar limitando a la mujer a la esfera domestica, al hogar.

Hombres y Mujeres son mayordomos del mundo creado por Dios.

Dios ha encargado tanto a los hombres como a las mujeres que gobiernen sobre los animales: los peces, aves, ganado y animales salvajes. En el capítulo 2 vemos que el primer  ser humano estaba encargado de cuidar el jardín de Edén – la tierra y las plantas. Desde estos pasajes podemos ver que Dios creó al ser humano para cuidar de su creación. (3) El le dio al hombre y la mujer “la autoridad a través de la mayordomía” (Richard Hess, Equality With and Without Innocence, Pág. 81) (4)

 Como personas hechas a la imagen de Dios nosotros somos sus mayordomos. En al antiguo Medio Oriente (el escenario de la mayoría de los relatos del AT, incluyendo la narración de la creación) reyes de vastos imperios erigieron imágenes de sí mismos en áreas donde no estaban físicamente presentes. Estas imágenes representaban “su poder y autoridad sobre lugares lejanos alcanzados por sus imperios “. Como portadores de la imagen de Dios nosotros somos representantes de Dios y de su dominio, incluso aunque él no esté “físicamente” presente.

Es importante notar que fuimos autorizados a gobernar sobre los animales. Dios no dijo, antes de la caída, que las personas estaban autorizadas a enseñorearse  sobre otras personas.

Hombres  y mujeres son parte de la muy buena creación de Dios

La creación de Dios del hombre y la mujer fue muy buena. Esto contrasta con la historia de la creación en otras sociedades.

Hesíodo (750-650 AC) quien fue un importante poeta griego, escribió un largo poema épico llamado “Teogonía”, allí escribió acerca de la creación de la primera mujer a quien los griegos llaman  Pandora.

La Teogonía es como “el libro de Génesis” para los griegos y más tarde para los romanos. Pero difiere del Génesis, donde la creación de Eva fue un acto de amor del Creador. La historia de la creación de Pandora fue drásticamente diferente.  De acuerdo a Hesíodo, hubo un tiempo sobre la tierra cuando los hombres vivían felices sin ninguna mujer. Este paraíso fue perdido cuando Prometeo roba el fuego a los dioses del Olimpo y lo comparte con los hombres. En un vengativo ataque de ira, Zeus planea  el castigo más horrible posible. Así la mujer es creada  como la eterna maldición del hombre. (Hamilton, Daughters of Pandora, pag. 76)

La mirada despreciativa de los griegos hacia las mujeres ha permeado a la iglesia a lo largo de la mayor parte de su historia. Pero esta mirada no es apoyada por la Escritura. Es tiempo de aclarar los relatos. No hay jerarquía de géneros en Génesis 1 y no hay los denominados “roles de género” tampoco. Más bien cada declaración en Génesis 1:26 – 28 se aplica equitativamente a hombres y mujeres. Este pasaje afirma la igualdad de género.

Génesis 1: 26-28 es relativamente sencillo y directo en cuanto a los  géneros. Génesis 2  es menos claro. Una de las reglas de interpretación bíblica es usar clarificadores, pasajes fáciles de entender que nos ayudan a entender los pasajes  menos claros. Necesitamos tener en mente Génesis 1 cuando leemos Génesis 2.  Génesis 2 no se contradice con Génesis 1  pero da una perspectiva diferente y enfatiza la creación del hombre y de la mujer. (Hess, Equality, Pág. 82) el mensaje de Génesis 2  se trata de de la profunda afinidad y unidad del primer hombre y la primera mujer, y de su igualdad.


Notas finales

(1)  “ Porque este texto es absolutamente fundamental a toda la teología cristiana en general  y a todo cristiano que esté reflexionando  acerca de los sexos, no hay texto más importante para estudiar”  (Kevin  Giles (2010-06-11) Better Together: Equality in Christ (Kindle Locaciones 225-226)

(2)  El mandamiento de fructificarse era visto por los judíos como un deber sagrado, y este mandamiento es acatado actualmente por la humanidad. Llamativamente Jesús y Pablo no promueven la procreación pero en cambio permiten la soltería y el celibato a favor del reino y al ministerio. Algunos judíos del tiempo de Jesús quienes tradicionalmente se conocían como esenios eran célibes por amor al Reino y al ministerio. (Marta, María y Lázaro debieron ser célibes, ascetas judíos).

(3)  Tomas de Aquino creía que la mujer solo ayudaba al hombre en su rol pasivo en la reproducción.  Y se hizo eco de los sentimientos de San  Agustín :

“No veo que otra ayuda puede dar una mujer a un hombre si se excluye la procreación. Si una mujer no ayuda al hombre a engendrar hijos ¿qué ayuda puede ser ella?  ¿Para arar la tierra juntos? Si se hubiera necesitado ayuda para esto un hombre podría haberla tenido de otro hombre, que sería mejor. Lo mismo sucede respecto de la comodidad en la soledad. ¿Cuánto más placentero es para la vida y la conversación cuando dos amigos viven juntos, que cuando cohabitan un hombre y una mujer? (San Agustín,  citado por Uta Ranke-Heinemann, Eunuchs for the Kingdom of Heaven, Penguin, 1991) Pág. 88

(4)  En el pasado la  mujer fue injustamente culpada por no concebir hijos, o por traer al mundo hijas mujeres. En algunas culturas las mujeres que fallan en traer hijos varones al mundo pueden ser abandonadas por sus maridos a través del divorcio,  lo cual es un cruel castigo.

(5)  Es importante mantener en mente el mandamiento dado a ambos hombre y mujer de  gobernar los animales en el Cap. 2 (Génesis 2: 19-20) No sólo los primeros seres humanos tenían dominio sobre los animales, sino todos los subsecuentes humanos, tanto hombre como mujeres también.

© 31.08.13 Margaret Mowczko. 
Traducción al Español de Marlene Patricia Dorigoni Velásquez

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